QUAN ELS ALUMNES VEUEN AMOR DE PARE EN EL MESTRE I DILIGÈNCIA EN EL SEU APROFITAMENT, VÉNEN DE GUST A L'ESCOLA.
JOSEP DE CALASSANÇ, 1633

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dimarts, 14 de maig del 2013

ORTOGRAFÍA


Ortografía
Daniel Gabarró
Quienes dominan la ortografía tienen en común un patrón, una estrategia. Al aprenderla y automatizarla cualquier persona mejorará su ortografía. De hecho, al incorporar esta estrategia las faltas ortográficas de las personas con dificultades disminuyen de forma asombrosa: entre un 50 y un 80% en pocas semanas. Dominar la ortografía es fundamental porque tener mala ortografía puede suponer no alcanzar ciertos puestos de trabajo o perder oportunidades académicas relevantes. La ortografía es un filtro social y es importante asegurarnos que nuestro alumnado no pierde ninguna oportunidad por este aspecto formal.
En la página web www.boiraeditorial.com (apartado educación) encontrará materiales de PNL y educación específicos para abordar la mejora ortográfica de su alumnado. En www.buenaortografiasinesfuerzo.blogspot.com podrá ver un vídeo-curso gratuito de 14 minutos que le informará de cómo llevar a cabo esta enseñanza en su aula usando los descubrimientos que la PNL ofrece. En www.boiraeditorial.com también encontrará un breve libro de descarga gratuita que le explicará la base teórica de la enseñanza de la ortografía con PNL, así como numerosos ejercicios prácticos aplicables al aula: “Buena ortografía sin esfuerzo con PNL”, existe versión en español y en catalán.
En la misma web, www.boiraeditorial (apartado educación), encontrará también cuadernos de muestra en PDF y en papel para el alumnado (tanto de primaria-ESO, como de Bachillerato-FP-Personas Adultas), así como las guías didácticas del profesorado. Seguir las pautas establecidas en el libro teórico de dicha web o en los cuadernos para el alumnado son las dos formas más eficaces y sencillas de enseñar la estrategia ortográfica correcta. Una vez enseñada las faltas se reducen extraordinariamente y cualquier trabajo ortográfico rinde mucho más. Lo que se enseña en esos cuadernos es a procesar las palabras mentalmente tal como lo hacen las personas con buena ortografía. Se enseña un proceso mental que podría describirse del siguiente modo:
1.- Cuando las personas con buena ortografía escuchan o se dicen una palabra que quieren escribir, buscan la imagen mental de tal palabra9. La escritura se convierte en una “copia” de dicha palabra que previamente han almacenado en su mente. Quienes tienen mala ortografía, siguen otras estrategias:
- Cuando oyen una palabra, como por ejemplo nube, puede ser que se imaginen una nube.
- También puede suceder que repitan el vocablo para decidir su escritura a partir del sonido, cuando muchas letras son fuente de errores con este sistema fonético: h, v, b...
- A veces siguen otras estrategias, igualmente erróneas, para determinar la ortografía de la palabra: decidir cuál es más estética, “sentir” la palabra...
2.- Las personas con buena ortografía saben si la imagen que ven de la palabra es lo bastante buena como para escribirla con plena seguridad. En tal caso, automáticamente pasan al siguiente paso descrito en el apartado número tres. Sin embargo, si la imagen no es lo bastante clara se dan cuenta de que no conocen dicha palabra y, entonces, consultan un diccionario, preguntan a alguien, buscan una norma que la incluya..
3.- Finalmente, escriben la palabra cuya imagen tienen almacenada en su mente y han reconocido con plena seguridad.
Como se puede suponer, este proceso de escritura se realiza de forma inconsciente y a enormes velocidades. Por ello, pocas personas saben exactamente qué hacen cuando escriben.
Invitamos de nuevo al lector o la lectora a reflexionar sobre cómo sabe que escribe correctamente una palabra. Puede pensar, por ejemplo, en nombres de ciudades conocidas, productos de cocina, animales, marcas de electrodomésticos o coches, etc. ¿Sabe escribirlas? ¿Cómo tiene la seguridad de que sabe escribirlas? Sin duda porque ve la palabra con sus letras en su mente, tiene una sensación de seguridad y se encuentra en disposición de escribirla sin ninguna duda. El proceso que hemos descrito en el apartado anterior y que, lógicamente, es una simplificación de las múltiples variable que se dan en la realidad, puede transcribirse como si fuera una fórmula matemática:
Audición Recuerdo Sensación de Escritura
correcta
+
Visual
+
corrección
=
correcta.
ATENCIÓN: Este proceso es el que se debe enseñar a los estudiantes antes de abordar sistemáticamente el estudio de la ortografía.
Una vez que nuestro alumnado realice este proceso mental su mejora en ortografía será continuada y sacarán partido de los tradicionales ejercicios y cuadernos ortográficos. Sin embargo, mientras no integre este proceso mental todo el trabajo que se haga resultará inútil. Lo que debe hacerse en primer lugar es enseñar este proceso mental a todos los alumnos y alumnas con dificultades ortográficas (quienes no tienen dificultades lo hacen de forma inconsciente). Les invito a mirar con atención los materiales que pueden obtenerse del web www.boireditorial.com en el apartado de educación y que están especialmente diseñados para enseñar esta estrategia mental en cada uno de los distintos niveles
educativos. Mientras no demos un cambio en el enfoque de la didáctica ortográfica vamos a seguir obteniendo los mismos resultados que siempre hemos obtenido. Sólo con un enfoque nuevo podremos obtener nuevos y mejores resultados.

dilluns, 15 d’abril del 2013

Aumentar la velocidad lectora PNL


Recursos educativos prácticos con programación Neurolongüística. Primaria y secundaria.
Daniel Gabarró Berbegal

Aumentar la velocidad lectora

No es posible sacar partido a ninguna lectura si no se lee a una velocidad razonable. Sin embargo, algunos de nuestros alumnos y alumnas leen a una velocidad demasiado baja y nos resulta difícil ayudarles.
Las técnicas que voy a explicar aquí han sido experimentadas con éxito solamente por un veinte por ciento de las personas con dificultades lectoras que las han probado. Me gustaría poder afirmar que la mayoría de las personas que hacen los ejercicios que se proponen a continuación mejoran su velocidad lectora, pero esto sólo ha sido así en un veinte por ciento de las personas que los han realizado. Sin embargo, para este veinte por ciento el cambio es espectacular: doblan su velocidad lectora en pocos días, en tres o cuatro semanas y, muy a menudo, llegan a tener una velocidad excelente. Lamentablemente, el resto tiene mejoras poco relevantes: menores a un quince por ciento o, aunque aumenten inicialmente su velocidad dicho aumento no es estable y, en el transcurso de unas semanas vuelven a su nivel inicial. No me ha sido posible descubrir qué más debería añadir o cambiar o qué otros ejercicios debería prescribir para ampliar el grupo beneficiado por las técnicas más allá de este veinte por ciento comentado. Ojalá algún lector o alguna lectora, a partir de esta propuesta, pueda perfeccionarla y compartir con el resto de profesorado su aportación. Igualmente, y en favor del alumnado que sí va a sacar provecho de estos ejercicios doblando su velocidad lectora, transcribo aquí los ejercicios tal como están actualmente diseñados. Espero poder disponer en breve de un cuaderno ya elaborado y listo para ser usado a través de la editorial Boira (www.boiraeditorial.com), mientras esto ocurre les ofrezco aquí la estructura de los mismos. Mientras no los realicen con ánimo de lucro, les invito a dar forma a esta estructura elaborando sus propios cuadernos.
La estructura del cuaderno es la siguiente:
1.- Introducción e instrucciones donde se explica la intención del cuaderno y cómo usarlo.
2.- Textos para medir la velocidad lectora inicial y para medir las mejoras semanalmente.
3.- Textos para ejercitarse. Se empieza con los siguientes textos:
a. Texto breve que debe ser leído en voz alta, intentando ir despacio. Esta primera lectura debe hacerse poniendo el texto al revés, esto es girando la página de manera que el encabezado del texto esté cerca del suelo y no del techo como sucede normalmente. Esto obliga al cerebro a hacer una lectura más global de las palabras, puesto que las ve al revés pero debe leerlas con normalidad.
b. Texto en latín que debe ser leído en voz alta. Este texto sirve para obligar a leer todas y cada una de las sílabas, al estar en latín es imposible anticipar significados y obliga a una coordinación entre la vista y la dicción mucho más intensa que en situaciones ordinarias. Esta lectura en voz alta debe registrarse en un MP3 o similar.
c. Seguir el texto en latín registrado en el MP3 o similar. Comprobar que se ha leído lo que efectivamente está escrito. Marcar las palabras que han sido mal leídas previamente.
d. Volver al texto inicial para leerlo en voz alta pero esta vez sólo se pueden decir las palabras cuando NO las estamos mirando. Se trata de hacer una lectura como hacen las presentadoras y presentadores de televisión: miran el texto escrito que tienen sobre la mesa y, al levantar la cabeza mientras miran a la cámara, dicen lo que han leído. En este ejercicio es igual: sólo puede decirse lo que se ha leído mientras se mira hacia adelante, como si estuviésemos mirando a una cámara. Este ejercicio amplifica la visión global, la anticipación, la memoria auditiva y el ritmo de la lectura. Esta misma estructura (texto leído al revés, texto en latín, escuchar el texto en latín mientras se comprueba su adecuación y lectura mirando la cámara) debe realizarse de manera idéntica durante siete días con textos distintos para cada día, como es evidente. Una vez pasados los siete días, volvemos a medir la velocidad lectora correspondiente. Las personas que no hayan mejorado no deben seguir con el trabajo o, como máximo, pueden intentarlo una semana más. Si a las dos semanas no existe ninguna mejora, no sigan insistiendo pues el ejercicio no les
será útil. Aquellas personas que hayan mejorado, pueden repetir el ejercicio una semana más. En el caso que de haya alguna mejora, sigan con el ejercicio hasta que la velocidad lectora se estabilice durante tres semanas, en ese momento dejen de insistir. Normalmente, las personas que han mejorado con este ejercicio lo pueden repetir dos o tres meses después y muchos de ellos siguen mejorando hasta llegar a una velocidad lectora rápida. Por lo tanto, repetir el ejercicio una vez al trimestre puede ser útil para los que mejoran al realizarlo siempre y cuando sigan mejorando. Cuando la mejora ya no se produce, no tiene ningún sentido repetirlo.